Cristian Garrido. Haciendo de tripas corazón

 

Detrás de cada causa hay personas y sus retos vitales. Historias personales que inspiran y ayudan, y se convierten en algo mucho más grande. Cristian Garrido, a sus 25 años, ya ha pasado la mitad de su vida acarreando una enfermedad aún sin cura, pero desde hace más de un año, ha eliminado las palabras “acarrear” y “sin cura” y las ha sustituido por “lucha” e “investigación”. De él nos sorprendió su determinación por acabar con la enfermedad que padece, y de haber encontrado la fórmula para ello: ponerse en primera línea y dar visibilidad a las Enfermedades Inflamatorias Intestinales. Debe ser la timidez de su edad, pero no le gusta que le hagan cumplidos sobre su reto personal, y siempre que puede añade como final de frase: “ha sido un trabajo de todos”. La causa #NadaNosPara fue un enorme ejemplo de cómo el trabajo en equipo es la forma más eficaz de afrontar los problemas. Aquí tenéis su historia.

El origen

Acababa de terminar primero de secundaria, y aquel año iba a ser un año de “cambios” para mí… En agosto de 2002  me encontraba en un pueblo de Galicia, Castro Caldelas. Allí fue donde nació mi “yaya pequeñita”, mi bisabuela, que en paz descanse.

No sé si fue el contraste de temperatura que sufrí, ya que veníamos de pasar calor en Barcelona, o simplemente que me caló el frío pero empecé a encontrarme mal, me sentía con aquella sensación típica pre-gripal.

No iba al baño desde que habíamos llegado, y ya habían pasado dos días, pero como nos pasa a todos cuando estamos de viaje, cuesta más seguir esa ”rutina fisiológica-orgánica-natural”, porque como en casa en ningún lado. Así que no ir al baño supuse que  era un mal menor.

Finalmente fui al baño, y el mal seguía estando allí. Mi hermana entró poco después que yo al baño y observó que el inodoro estaba salpicado de sangre. Sin decirme nada habló con mi madre y le explico lo que había visto.

¡Maldita sea! Fue lo más suave que me vino a la cabeza cuando después de desechar mis residuos  en aquel inodoro gallego, vi que había sangre mezclada entre las heces.

– “Sólo tengo 13 años, soy muy joven, apenas he visto mundo, y me queda mucho por aprender y descubrir… ¿Qué me está pasando?, ¿voy a morir?”

¡Ale! De vuelta para Barcelona al médico de urgencias, a “desencriptar” el culpable de aquel desastre. Me hicieron millones de pruebas, no muy agradables si contamos que el problema radicaba de la parte de atrás… Después de unos meses,  el Digestólogo tras una colonoscopia pudo dictar “sentencia”:

Un joven de 13 años, mientras se encontraba en un baño gallego, sus heces fueron víctimas de un genocidio. Al parecer el culpable forma parte de la  banda de las enfermedades inflamatorias intestinales,  se hace conocer cómo, COLITIS ULCEROSA. Por desgracia todavía desconocemos su procedencia, pero sí tenemos testigos- la madre y la hermana de la víctima vieron salpicaduras de sangre en el inodoro-. Tras comprobar dichas pruebas en el juicio, dictamos que la víctima deberá tomar crónicamente unas pastillas no milagrosas, para que durante algún periodo de tiempo, si es posible, el culpable no vuelva a reincidir. Además la victima deberá acudir a unos controles rigurosos cada cierto periodo de tiempo para confirmar que todo está en orden”.

En 2007, esta vez en septiembre, la cosa se empezó a complicar. Apenas conocía y tenía información de lo que convivía en mi colon, solo me tomaba unas pastillas diariamente en la hora del comedor, a escondidas de mis compañeros, tenía miedo de que me vieran como un “bicho raro”…

Pero aquel Septiembre fue una mala época para mí. De nuevo me encontraba en una época de cambios, empezaba en otro instituto, y esta vez en plena época de la “edad del pavo”. Tras un pequeño, pero infortunado accidente de ciclomotor que sufrí en Diciembre de aquel mismo año, los síntomas de mal estar de mi vientre, se agravaron a un nivel exponencial muy elevado. Empecé a ir muy a menudo al baño, con urgencia, con mucha urgencia. A sangrar, primero poco, después mucho, hasta que en una mañana llegaba a ir más de 12 veces al baño a hacer única y exclusivamente sangre. En una semana perdí 5kg, y era incapaz de ir de mi cama al baño sin desvanecerme. En casa, era imposible ocultarlo más, porque sí, lo estuve ocultando, pero el miedo pudo conmigo, hasta que yo pude con el miedo, y decidí que mis padres me llevaran al médico sin ofrecerles  resistencia, “me entregué como se entrega un culpable al cuerpo  de la policía”.

Me encontraba con un brote de COLITIS ULCEROSA grave, en el cual estuve hospitalizado casi 2 meses. Me lo arrebató todo, mi estudios, mi tiempo, mis amigos, mi salud, mi todo… Hospitalizado en épocas navideñas, ¡Con lo que a mí me gusta comer!

Iba a cumplir 18 años y seguía allí, atado a una máquina las 24 horas del día, tomando una nueva medicación llamada Immurel -¡la jodida tardaba 3 meses en hacer efecto!-. Además tomaba corticoides y gracias a ellos antes de cumplir la mayoría de edad me salió pelo en el pecho, entrecejo y una barba de “macho cabrío”, como diría mi abuelo.

Tantos días rodeado de cacharros sanitarios, de pruebas y de sábanas blancas que huelen a roba tiempos, me hicieron enloquecer. No aguantaba más estar allí, así que con carácter mal humorado y a punto de entrar en histeria, le dije de forma retorica a la Dra. Esteve que me diera el alta. Me negaba pasar mi día vestido con una bata blanca ofreciendo mi trasero al personal, rodeado de un gotero y una cama que se reclina con un mando, un cajón con pasatiempos y  lleno de bombones olvidados…

Sabía que mis amigos me habían organizado una fiesta sorpresa. Fue épica y emotiva, la verdad, pese a que mi salud era pésima, tan pésima que a los 3 días tuve que volver a la Hospitalización…

Éste fue mi primer brote,  quizás el más duro para mí, por la etapa que estaba viviendo y porque todavía no conocía los verdaderos síntomas de esta enfermedad, ahí tuvimos el placer de conocernos. ENCANTADO.

 

El reto

En agosto de 2012, decidí empezar a hacer deporte de forma regular para ponerme en forma. Empecé corriendo, luego vino la bicicleta, y luego la natación. Así que me propuse realizar un Triatlón de corta distancia en menos de un año vista.

Desde que tuve aquel primer brote, no me dejaba en paz, tenía entre uno y dos brotes por año, cada vez eran peores y tardaba más en recuperarme. El deporte me estaba ayudando muchísimo, pero todavía era demasiado pronto para cantar victoria.

Un mes antes de aquel esperado reto, entré en un brote fuerte, me diagnosticaron “pancolitis”: la COLITIS ULCEROSA se me expandió por todo el intestino grueso. Mi experiencia, me decía que al mínimo aviso de brote debía  acudir inmediatamente al médico, para que me dieran algo para tapar aquella “fuga de sangre” que procedía de mi intestino.

Dos semanas antes…una semana antes… 8 horas antes de mi esperado reto, la cosa seguía igual, incluso cada vez empeoraba más. No comprendía nada ¡Si todo iba bien! ¡Si me cuidaba más que nunca! ¿Por qué ahora?

Las vísperas de aquel reto, las pasé sin apenas salir del baño, con un dolor aguda en el vientre, pero, decidí plantarme en aquella línea de meta. Lo iba a hacer. No le pedí permiso a mi COLITIS ULCEROSA y me fui de cabeza, era consciente de lo que me estaba pasando, quizás no del todo, pero lo iba hacer, sin pararme pero pausándome si era necesario…

Minutos antes de lanzarme al agua con 500 tíos con el mismo objetivo que yo; llegar al otro lado de la orilla, me entraron unas ganas de ir al baño irresistible, demasiado tarde. Dieron el pistoletazo de salida así que no me quedó otra que tirarme al mar. Me tuve que concentrar tanto para salir vivo de aquella lucha acuática, que se me olvidó aquella urgencia de ir al baño.

Al salir del agua, me sentía mareado, por los golpes que había recibido y por la marea y sí, por mi estado. Me recuperé y cogí la bicicleta. Me sentí con fuerzas, incluso adelanté a gente sana. El último paso para poder cruzar la meta, era llegar corriendo, y así lo hice, la cruce corriendo.

Cruzar aquella meta fue para mí ganar la batalla que estaba combatiendo con mi COLITIS ULCEROSA, no pudo pararme. Esto fue lo que me cambio, me demostré a mí mismo que NADA ME IBA A PARAR.

Poco después, decidí proponerme otro reto deportivo que a priori era inalcanzable para mí, hacer mi primera Maratón. Así que me preparé para la Maratón de Barcelona de 2014.

Soy muy fan de Valentí Sanjuan, muchos lo conoceréis por su un canal de Youtube donde nos enseña todas sus hazañas deportivas grabadas y narradas por el mismo, tales como Ultramans, Ironmans, etc. La semana previa de la Maratón, Valentí publicó un video diciendo que quería correr la Maratón con alguien que tuviera una historia de superación que contar, y que él les haría de altavoz. Le escribí, y se interesó por mi historia. Estuve a punto de negarme a salir en aquel video, porque todo el mundo se enteraría de lo que tengo. Sí, con 25 años, 12 años conviviendo con la maldita COLITIS ULCEROSA, todavía me daba reparo y lo seguía ocultando.

Pero me armé de valor, y quise aprovechar esa oportunidad que me brindó Valentí, para mandar ánimos y demostrar a la gente que como yo padece de este problema, que Nada Nos Para, que es una enfermedad para la que todavía no se ha encontrado una cura (no  que no tenga cura), y que mientras se investiga para hallar la cura, vamos a salir allí fuera a plantarle cara y hacer todo aquello que deseamos y nos haga feliz, que no nos echemos para atrás por pensar que somos incapaces de hacerlo por tener esta enfermedad.

Valentí me empujó a aquella piscina llena de mis prejuicios, y acabé con ellos. Desde entonces, he podido conocer a gente con el mismo problema que yo y he podido ponerme en contacto con ellos para intercambiar opiniones, apoyarnos y darnos consejos.

 

iWOPI y #NadaNosPara

Pocos meses  después, vi que hablaba de una plataforma web llamada iWOPI en algunos de sus vídeos, donde cualquier persona podía donar sus kilómetros realizados a través de una actividad física a una causa solidaria, que luego serían convertidos a euros para financiar el proyecto de esta causa.

No me lo pensé y  envié un correo a la gente de  iWOPI. Me dijeron que son las empresas las que promocionan una causa solidaria en su plataforma web. Así que redacté un proyecto con el fin de recaudar fondos para la investigación de las enfermedades inflamatorias intestinales, CROHN y la COLITIS ULCEROSA, para intentar que una empresa me ayudara con mi causa. A las pocas semanas de tener el proyecto listo, recibo en mi bandeja de entrada un mensaje de iWOPI diciéndome que me querían ayudar a encontrar una empresa – “¡Wow! Parece que estamos de suerte”, pensé.

Así, en un abrir y cerrar de ojos, al día siguiente de ese correo me encontraba tomando un café y charlando sobre el proyecto con Josep, Responsable de Causas y Proyectos de iWOPI, y grandísima persona con la que he conectado muchísimo. Me ofreció poner la causa en la plataforma web sin necesidad de que una empresa tuviera que promocionarla, sino que ellos se harían cargo de poner la causa en la web y a través de las Redes Sociales yo me tendría que encargar de dar difusión de la causa para poder atraer a una empresa.

 

ACCU Catalunya y Deportistas EII

ACCUCatalunya_Logo
DeportistasEII_Logo

Desde hace menos de un año, soy socio de ACCU Catalunya y soy uno de los creadores de un grupo de Facebook llamado Deportistas EII ACCU Catalunya, donde nuestro lema es “Nada Nos para” :-) Somos deportistas de todas partes que mediante el deporte damos guerra a las enfermedades inflamatorias intestinales, además también contamos con el apoyo de amigos y familiares que nos ayudan a dar visibilidad a esta enfermedad desconocida mediante la práctica del deporte.

Nuestra causa con el nombre #NadaNosPara, se puso en marcha el pasado 10 de Enero. Yo tuve la iniciativa del proyecto, pero mis compañeros de ACCU y los “Deportistas EII2, fueron y están siendo el verdadero motor que está promoviendo la causa. Teníamos un límite para que nuestra causa estuviera activa en iWOPI, agotar la cantidad de 200.000 km o agotar  un periodo de tres meses. Solo duró 18 días activa. El impacto social que tuvo fue BRUTAL. Tanto la difusión por nuestra parte, como la de la comunidad de iWOPI, nos ayudó muchísimo a qué #NadaNosPara tuviera este grandísimo éxito. Grandes deportistas de elite y famosos al recibir noticias sobre nuestra causa, se mostraron solidarios y contribuyeron para darnos  visibilidad. Un total de 2.024 personas donaron sus kilómetros a #NadaNosPara para ayudarnos a encontrar financiación para la investigación.

Ahora, gracias a iWOPI, somos “alguien”, hemos dado visibilidad a las enfermedades inflamatorias intestinales y hemos dado a conocer tanto a ACCU Catalunya como a los Deportistas EII. Además, hemos llegado a mucha gente que padece la enfermedad, y se han unido a nuestro grupo de deportistas para dar y recibir apoyo.

iWOPI nos ha impulsado, pese a que todavía no hemos cumplido con el propósito de la causa, que es encontrar a una empresa socialmente responsable para que nos ayude con la investigación de estas enfermedades, hay grandes empresas que se han puesto en contacto y han mostrado interés. Pese a ello, hemos dado un paso gigantesco: hemos conseguido lo que no teníamos y que falta nos hacía, tener un nombre y dar visibilidad a las enfermedades de Crohn y la Colitis Ulcerosa.

Así que me gustaría agradecer al este gran equipo humano que forman iWOPI, que ante todo  priorizan sus principios humanos, teniendo presente cuál es su objetivo principal: cambiar el Mundo y a la Sociedad para poder ayudarnos entre nosotros, prevaleciendo éste sobre la prioridad de ser una empresa.

Cristian Garrido

 

Enlaces de interés

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Josep Vilalta
Josep Vilalta
Chief Operations Officer (COO) at iWOPI
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