Y tú, ¿por qué te mueves?

Sí, una pregunta fácil de formular y casi imposible de responder de forma sencilla y breve. Creo que es prácticamente imposible concretarla en una sola razón. La clave radica en la motivación que nos impulsa a movernos, a ponernos unas zapatillas y experimentar las sensaciones que la práctica deportiva nos brinda.

¿Quién no se ha formulado esta pregunta cuando le fallaban las fuerzas? Quizá subiendo el último pico de una ultratrail, o en el tercer cuarto de un partido de baloncesto, o en el kilómetro 32 del maratón. ¿Quién me ha mandado a mí a hacer esto? Es ahí cuando piensas en la motivación que te ha empujado a estar en dicha situación, sudado y con el conocido gusto de sangre en el paladar fruto del esfuerzo.

Seguramente, no hallarás una única respuesta y alguna pesará más que otra. Como todas las que te presentamos a continuación. Adelante.

 

Doy visibilidad a una causa. Dono mis km en iWOPI

Tengo una historia que debe ser contada y la difundo a través del ejercicio físico. La historia nos demuestra que el deporte puede cambiar actitudes, sensibilizar y movilizar multitudes y cambiar el rumbo de la sociedad. Mi motivación es ayudar. Cada paso, cada km que avance será para difundir mi historia. Además de dedicar mis metas a dicho proyecto e ir equipado con sus logos, iWOPI es la herramienta que me ayuda a darle aún más voz.

Su comunidad me arropa y me apoya. No estoy solo. Sumo km acompañado de miles de personas que como yo donan sus km y su esfuerzo. Y, por qué no, consigo poner en movimiento a mis amigos, compañeros y familiares.

 

Me encanta respirar profundo en la naturaleza, me da energía y me libera

Kilian Jornet dijo una vez que la montaña es un infinito campo de juegos, y no le faltaba razón. En ella puedes practicar un sinfín de actividades distintas rodeado de naturaleza y aire limpio. Mimetizarse con el entorno de los valles, picos, lagos y ríos te hace revivir. Admirar la magnitud y grandeza de la naturaleza te hace sentir pequeño e insignificante, pero también te aporta paz y serenidad.

No hay nada como sentir el crujir de las ramas y hojas bajo tus pies mientras avanzas por un camino, apreciar la roca en la mella de tus dedos mientras escalas, o notar el frío en tus mejillas cuando llegas a lo más alto de un duro pico y admiras sus vistas. La naturaleza brinda su energía y libera a quien la mime, disfrute de ella y sobre todo la respete.

 

Despejo mi mente y me alejo

¿Qué mejor para empezar o cerrar el día? Fuera el estrés, el trabajo y los problemas. Sea en el parque, la ciudad, el gimnasio, la montaña, la piscina o el campo, es mi momento. Simplemente voy a dejarme llevar, escuchar mi respiración y mis latidos, sentir mis pisadas y abandonarme en mis pensamientos. Las mejores ideas y mi creatividad surgen de la nada mientras avanzo. Km a km mi mente se aclara, elimino las distracciones y doy solución a mis preguntas.

 

Quiero sentirme bien con mi cuerpo

Uno de los mayores beneficios que tiene el ejercicio físico es definir mi cuerpo. Pienso en cómo superarme, cómo luchar contra mi cuerpo, pero sobre todo contra mi cabeza. Si lo hago, y lo acompaño de voluntad y constancia, tendré el cuerpo que deseo (o al menos se acercará).

 

Ese momento con mis amigos y compañeros de batallas

Me encanta rodearme de gente que comparte lo que estoy haciendo. Que me comprende y quizás experimenta las mismas sensaciones que yo. Me apoyo en ellos y ellos en mí. Mis batallas son colectivas. Siempre conozco gente en el mundo del deporte que me anima, me cuenta sus batallitas, sus lesiones y sus logros. Me encanta.

 

Así lo podré publicar en Redes Sociales y todos lo verán

Voy a generalizar y que nadie se me enfade. Los tiempos que corren hacen que nuestro teléfono móvil sea la extensión de nuestra mano. La tecnología se ha adentrado en nuestras vidas para quedarse, también en el deporte. Parece que si no has colgado tu entreno en la red, no lo has hecho. Si no te has hecho la foto mordiendo la medalla de tu maratón, no eres finisher. Todo debe estar monitorizado, fotografiado y compartido en redes.

 

Tengo que ganar a mi cuñado, tengo “marquitis”

Los domingos han pasado de la paella a la competición. Tengo que entrenar para la competición de este domingo y para la del año que viene. Tengo que conseguir ir a ese ritmo, y así le bajaré unos segundos a mi cuñado. No hay nada como sentirme vencedor. Superarme a mí mismo, pero también a los demás. Y sí, me viene de dos segundos.

Esa sensación antes de salir, ese cosquilleo que parecen nervios, esa especie de miedo o inseguridad que se me pasa al oír el disparo de salida. El partido ha comenzado y hay que darlo todo.

 

Me encanta como me siento al acabar, soy un adicto

Menudo chute de endorfinas. No hay nada como cruzar una línea de meta. La sonrisa se me dibuja de oreja a oreja, no lo puedo evitar, la adrenalina me sacude el cuerpo entero. Me encanta la sensación de correr muy rápido, de sentir que voy flotando sobre el aire y nada me puede frenar.

 

Soy una persona de retos

Como en la vida, en el deporte mi ambición es superar mis propias metas. Necesito objetivos para avanzar, sentirme vivo y exprimir lo máximo de mi persona. Sé que puedo dar muchísimo, y quiero conocerme a mí mismo, saber dónde están mis límites de una forma siempre controlada y segura, por supuesto. Cuando cumplo un objetivo, otro más duro, más increíble, más único me espera. ¡Y LO CONSEGUIRÉ!

 

Mi salud lo requiere

Empecé a hacer ejercicio físico por recomendación del médico y ahora se ha convertido en parte de mi rutina diaria. Si hago deporte cuido mi cuerpo y mis comidas, bebidas y descansos. Mi organismo funciona mejor y me siento lleno de vida, parece que alejo lo negativo. Mi salud mejora día tras día gracias al deporte.

 

Quiero ser cómo…

Como Kilian Jornet, Emma Roca, Pau Gasol, Marc Márquez, Mireia Belmonte, Leo Messi, Usain Bolt o Michael Phelps. Es mi ídolo y quiero hacer lo mismo. ¡Cuidado con eso! Ellos son profesionales, dedican su vida a ello y son unos fuera de serie. De forma progresiva, inteligente, cuidadosa y precavida hay que ir avanzado, cumpliendo nuestras metas. Todos ellos tienen un talento innato que por mucho esfuerzo que pongamos no podremos igualar. Es genial tenerlos como referente, como ejemplo de durísimo trabajo, pasión, constancia. También está bien seguir sus pasos y luchar por tus sueños, pero con sentido común y los pies en la tierra.

Yo misma podría elegir muchas de estas motivaciones. Cada uno conoce las suyas pero seguro que os sentís identificados con alguna. Soy consciente que faltan muchas otras. También podemos entrenar para quitarle el polvo a las zapatillas de colores que nos regalaron, para ligar, para acompañar a alguien y para visitar nuevos lugares mientras sumamos km. Hay mil motivaciones y razones por las que hacer ejercicio físico. ¡Todos a moverse, a disfrutar del deporte y a pasárselo BOMBA!

¿Identificas alguna de tus motivaciones en esta lista? ¿Echas de menos algunas? ¡Coméntala en redes sociales!

 

Núria Guirado
Núria Guirado
Content and Social Media Strategist
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